Collar creado a mano con cuentas de tagua —marfil vegetal—, una semilla de palma originaria del Amazonas. Cada cuenta es tallada, pulida y teñida una a una de manera artesanal.
Las formas son orgánicas, levemente irregulares. La pieza se arma desde esa variación: nada es idéntico, pero todo convive en equilibrio. Cada collar tiene carácter. Es único. Ahí está su fuerza.
peso: 28 grs / largo caída: 45 cm