Collar creado a mano con cuentas de tagua —marfil vegetal—, una semilla de palma originaria del Amazonas. Cada cuenta es tallada, pulida y teñida una a una de manera artesanal.
Las formas son orgánicas, levemente irregulares. La pieza se arma desde esa variación: nada es idéntico, pero todo convive en equilibrio. Cada collar tiene carácter. Es único. Ahí está su fuerza.
El cierre marinero en gold filled aporta un contrapunto más definido, que ordena lo orgánico. Se lleva solo o en capas, según cómo quieras construirlo.
peso: 115 grs / largo: 47 cm